Porque así dijo Yahvé el Señor,
el Santo de Israel:
En descanso y en reposo seréis salvos;
en quietud y en confianza será vuestra fortaleza.
Isaías 30:15
Porque así dijo Yahvé el Señor,
el Santo de Israel:
En descanso y en reposo seréis salvos;
en quietud y en confianza será vuestra fortaleza.
Isaías 30:15
Y oró Eliseo, y dijo: Te ruego, oh Jehová, que abras sus ojos para que vea.
2o Reyes 6:17a
Eliseo es un hombre fuera de serie. No se inmuta, no se acobarda, no duda. En este pasaje para mí, Eliseo practica la auténtica y genuina guerra espiritual: cree, ve y espera: él sabía que vendría el ejército sirio por él (¡y cómo no, si les estaba frustrando todos los planes de ataque contra Israel!), pero no se espanta, no se puso frenéticamente a orar y ayunar y clamar… Él sabía del lado de Quien estaba, él confiaba simplemente en que Dios haría lo que tenía que hacer, no tuvo miedo pues el miedo paraliza – desenfoca – entorpece. Estaba sereno, tranquilo y en paz.
Eliseo veía la realidad Si Dios es con nosotros, ¿quién contra nosotros?: oró porque su criado pudiera ver el contraataque, millares de ángeles listos para recibir órdenes en favor de Eliseo y él. Y luego, Eliseo nos adelanta un paso más: en lugar de orar porque esos ángeles aplastaran al ejército sirio oró para que éstos quedaran ¡ciegos! Confusión – extravío – desorden – ¡confusión! – Vaya estrategia. En la guerra hay que aprender a discernir muy precisamente cuál estrategia corresponde a cada batalla, habrá ocasiones en las que no se podrá mostrar misericordia al enemigo, Eliseo estaba perfectamente sincronizado con lo que Dios deseaba que hiciera, orar continuamente constantemente le daba esa precisión. Vuelve a aventajarnos el tremendo varón de Dios al perdonarles la vida… Los llevó ante el rey en Samaria, pidió les dieran de comer y los despidió. ¿No te escandaliza tremenda forma de actuar de Eliseo? ¡Iban por él para matarlo! ¿Qué hubieras hecho tú? ¿Huido, mínimo? Sonrío por que la Palabra de Dios nos enseña cómo debemos ser y lo que podemos esperar del Dios en el que confiamos. Mientras avanzamos en este Camino, cierto es que encontraremos adversarios de todos los tamaños, mientras nos mantengamos orando sin cesar, confiando sin dudar, relación sin olvidar podremos justamente creer lo imposible, porque habremos decidido ver lo invisible. Es cuestión de fe.
A cuenta gotas… Cada minuto cae despacio, lento, se estiran… Y lo más interesante sería verlos reventar. Ya se tiene una rutina y todo gira en torno a la rutina, no movamos nada ni cambiemos nada porque entonces habría que volver a empezar (y ya no se puede, fase pasada – fase aprobada – y avancemos – ¿pero a dónde?).
Levantarse, dar desayunos, limpiar la casa… ¿limpiarla a diario? Ni se ensucia tanto… Un día a la semana. ¿La mascota? Que se entretenga sola, estoy cansada. ¿El bebé? Que se entretenga solo también… Un rato aunque sea. El esposo llega, y la curiosidad con él y miles de preguntas de cómo, qué, quién hace tantas cosas allá afuera (y yo aquí), la t.v. hace mucho se apagó, el radio ofrece mejor compañía, pero él no platica; el bebé llora, la comida, la limpieza, arreglarme, el ejercicio, el radio, la plática que no se dio, llora otra vez, comí, me limpié ¿o era al bebé?, hizo ejercicio – se me olvidó otra vez, ladra porque no puede salir, la mascota sólo mira y a veces ella confunde quién es quién.
Aquellos días soleados cuando todos querían algo de mí y yo podía darles…
Aquellas tardes que perdía el tiempo con tanto gusto…
Aquellas noches desvelándonos de platicar cómo te fue y cómo me fue y con cuántas frustraciones nos habíamos topado hoy… Pero platicábamos.
Quizá yo viviría algo similar si…
Le diera demasiada importancia al YO.
Menospreciara mi vida presente y me mantuviera añorando los ayeres y los hubiera.
Menospreciara a mi hija y todo lo que ella es.
Dejara de leer (la luz de la razón se apaga lentamente si no se estimula con la lectura).
Dejara de ver la sonrisa de Elena.
Dejara de servir (escribiendo mis experiencias esperando sean de provecho, de ahorro para evitar errores o malas decisiones o de refrigerio para leer lo que no podían/atrevían a expresar pero anhelaban hacerlo; animando a otras mujeres a leer en el club de lectura; conviviendo, frecuentando y recordando las fechas importantes de mis amigas; donando artículos o tiempo/dinero a alguien en necesidad; cuidando otros bebés para que otros papás puedan tener su turno de descansar y escuchar).
Dejara de ser creativa.
Dejara, dejara, dejara…
No. Me niego a dejar el presente. No puedo retenerlo, entretenerlo, alargarlo o extenderlo. Precisamente por eso lo vivo. Y decido disfrutarlo.
Asistimos este viernes pasado al club de lectura de nuestra iglesia para comentar en qué nos había edificado el libro Cómo un guerrero ora. ¡Bueno! Si es una delicia tener compañía y comunión con damas QUE LEEN, imagínense cuando COMPARTEN SU EXPERIENCIA con la lectura… Este libro viajó hasta el fondo, me provocó reflexionar seriamente sobre el tipo de plática que estoy sosteniendo con Dios ahora mismo… ¡oh cuánto me edificó!
Desglosa parte por parte la oración del discípulo en Mateo 6, dando comentarios nuevos y enriquecedores acerca de cómo entender la oración hacia Dios, nuestro Padre. Yo ya había escuchado (desde niña de hecho), que el modelo de oración que Jesús dio a sus discípulos con el Padre nuestro podía ser nuestro propio modelo a seguir para entablar una conversación con Dios: paso número 1, hacia el Padre, paso 2 reconocer su deidad, paso 3… Y poco a poco esta oración se me empezó a hacer demasiado sistemática y metódica, con riesgo de estar orando estructuradamente porque si no, no lo estaría haciendo bien… Descansé cuando mi pastor nos enseñó que al orar debemos hablar y hacerlo fluidamente hacia Dios, ser respetuosos sí, pero también genuinos. Entonces me topé con este libro, y se amplió mi visión de la oración. Bastante. No te doy muchos detalles, léelo. Puede ayudarte a animarte a sostener una comunicación de dos vías con DIOS y tú. Él siempre habla, ¿siempre escuchamos? Él siempre escucha y está atento, ¿siempre queremos hablarLE?
El mundo… Será maravilloso cuando todos hagamos la voluntad de Dios y no la propia, y para eso, tenemos que saber qué desea que hagamos: hay que leer apasionadamente la Biblia, y hay que orar sin cesar. Si Jesús, el hombre perfecto que jamás JAMÁS pecó en toda su vida no empezaba su día o tomaba decisiones sin consultar al Padre celestial, ¿qué me hace suponer que puedo saltarme esa conversación?
Todo comienza con una oración. T-O-D-O.
La oración se trata de PODER. La oración se trata de MILAGROS. La oración se trata de AVANCE. La oración se trata de la EXTENSIÓN DEL REINO. Pero más que todo eso, la oración se trata de TENER INTIMIDAD CON DIOS. Se trata del regazo del Padre y de ser escogidos por Jesús.
Pete Greig, fundador y líder de 24/7 Prayer.
P.D. La foto es de la linda autora del libro, Cindy Trimm.
Cuando la traviesa imaginación, cajas, tijeras, ojos grandes y las cosquilludas ganas de crear se juntan, logran algo como esto…
¡Yo también puedo crear! ¡Y tú! ¡Lo que sea! ¡Todo es posible!
Acabo de estrenarme como mamá hace 10 días exactamente y … tengo 30 años. En Medicina esta es una edad ya de consideración “ya grande”, pero para mi esposo y para mí fue el momento más que oportuno para ser mamá; desde adolescente ha sido mi ilusión tener hijos pero antes de eso quería tener algunas experiencias… No es que alargara el momento de ser madre así porque sí, por egoísta o por aprovechar el último minuto “de libertad” que tuviera, ¡en serio que no! Quería reunir experiencias dignas de contarlas a mis hijos, que supieran que aproveché cada minuto y etapa, que tuve una vida divertida e interesante antes de que nacieran… Y bueno, cuando llegara el momento de estrenarme como mamá estuviera tranquila y feliz de que no tener ningún pendiente, lista para sacrificar por amor tiempo, dinero y esfuerzo (sí, me doy cuenta que ser mamá implica trabajo arduo y en mucho, el sacrificio).
Así que bueno, regresando al punto, estoy teniendo mi primer hija a los 30 años. Queremos tener más hijos y mis próximos cumpleaños no me ayudan (según la Medicina). Si estás en una situación como yo, déjame te comparto un artículo que por fin me diera un respiro y me hiciera sentir tranquila de que todo estará bien… De que estoy en la mejor etapa de mi vida y que ser mamá a los 30 es algo bueno y saludable (que los datos médicos no controlen nuestros pensamientos, mejor dependamos de las promesas que Dios nos dé para vivir):
¿Puedo ser mamá después de los 35? Médicamente este número es un indicador del riesgo y las probabilidades de quedar embarazada. Sin embargo, no es un obstáculo para ser madre.
¿Qué pasa después de los 35? Si bien es posible quedar embarazada, tu cuerpo ya no es el mismo.
¡DETENTE!
ANTES DE QUE TE ENFOQUES EN LO QUE SIGUE IMAGINA LO QUE LOS MÉDICOS LE HUBIERAN DICHO A SARA, RAQUEL, ANA, MADRES DE ILUSTRES HOMBRES DE DIOS… Y ERAN ESTÉRILES Y AÑOSAS. UNA VEZ MÁS: ¿EN QUIÉN VAMOS A CONFIAR: EN LOS DIGNOS AVANCES MÉDICOS O EN EL QUE INSPIRA DICHOS AVANCES? =)
Pero aunque esto pueda desanimarte, ¡no lo hagas! La verdad es que la fertilidad real de cada mujer depende mucho de su estado de salud en general. Así que tener 35 no significa nada si llevas un estilo de vida saludable. Por eso, me parece importante resaltar que la mayoría de los bebés nacen sanos a pesar de la edad de la madre y exceptuando las anomalías cromosómicas, muchos estudios indican que los riesgos de los defectos de nacimiento en los bebés de las madres maduras no son mayores que los de los bebés de las mamás jóvenes.
Ser madre después de los 35 años también tiene sus ventajas, pues se ha demostrado que las mujeres de esta edad son mucho más conscientes de tener un estilo de vida saludable y están en sintonía con su cuerpo. Es decir, se alimentan mejor y saben que la actividad física es indispensable para tener una vida sana. Además, hay estudios que señalan que las mujeres mayores de 35 toleran mejor los síntomas molestos del embarazo y se sienten más seguras a la hora del parto. Esto sin contar que para ese momento de sus vidas, muchas mujeres entre los 30 y los 40 años ya saben lo que quieren, han logrado muchas metas y están listas para dedicarse enteramente a la aventura de ser madres.
Así que si tienes más de 35 y quieres tener un bebé, ¡adelante! Consulta con tu médico y nunca faltes a los controles prenatales


1. Que tengo vida
6. Lorena me soporta: sí, aguanta el peso de mi carácter/ideas/torpezahumorística, ella me eligiría aunque todos me descalificaran, ella sería la primera en aplaudirme y decir "lo hiciste genial, Annie" aún y cuando todo me haya salido mal, ella... Es mi mejor amiga y soy su mejor amiga. Tengo más amigas así como ella... ¿vale la pena andar de tristona?
